Uno de los ejes centrales de las políticas de salud gira alrededor de la obligatoriedad de la prescripción de medicamentos por su nombre genérico o Denominación Común Internacional (DCI). En nuestra provincia, el Senado ya dio media sanción a un proyecto de ley que establece la obligatoriedad de la prescripción por parte de médicos y odontólogos por la denominación genérica.
Esto pondría fin a un innecesario gasto en medicamentos por parte de la población, a la distorsión de una industria subvencionada por el conjunto de los argentinos y a una cadena de corruptelas promocionadas por los propios laboratorios.
¿Qué es un medicamento genérico?
El nombre genérico hace referencia al principio activo contenido por la especialidad farmacéutica, es decir, a la parte responsable por la acción terapéutica que se espera, sea la cura de una enfermedad o la atenuación de sus síntomas.
El nombre genérico o DCI (Denominación Común Internacional) es el nombre científico de todos los medicamentos. Es la denominación que recomienda la OMS (Organización Mundial de la Salud) para favorecer el uso racional de medicamentos.
Al recetar por el verdadero nombre de la droga, es decir, el genérico, el médico está favoreciendo el acceso de su paciente al medicamento y brindándole, al mismo tiempo, la posibilidad de elegir entre distintas marcas, presentaciones y precios.
¿Por qué el uso de genéricos permite gastar menos?
La causa del menor precio de los medicamentos genéricos es la no-existencia de costos ligados a la investigación del producto ya que se encuentran en el mercado desde hace muchos años y porque están eximidos de gastos de propaganda, difusión y colocación en el mercado por parte de los laboratorios.
Por otra parte, cuando se receta por el nombre genérico de las drogas, los consumidores pueden optar por las marcas más accesibles de un mismo medicamento , sin resignarse a no iniciar o a interrumpir los tratamientos.
Ésta es una cuestión fundamental para garantizar y abaratar el acceso a los medicamentos. Actualmente, las diferencias de precio entre distintas marcas con una misma droga y presentación son escandalosas:

DIFERENCIA MÁXIMA DE PRECIOS ENTRE MARCAS: 1.517%
Los genéricos y la OMS
El Colegio de Médicos Generalistas y de Familia de la Argentina sostiene que con 295 monodrogas se pueden atender el 95% de las patologías más prevalentes en el país.
Son pocos los cuadros clínicos no contemplados en este listado. Tal el caso de los oncológicos y los retrovilares (para pacientes con SIDA).
Sin embargo, actualmente, existen en el mercado argentino unos pocos cientos de principios activos, que se venden bajo más de 5.000 marcas diferentes y en 12.000 presentaciones farmacéuticas.
¿Que quiere decir esto? Como lo que cura es la droga, lo importante no es la marca sino que la marca contenga la droga. Para nosotros, además, que el precio sea lo más barato.
Ya en 1975 la Organización Mundial de la Salud recomendaba estos medicamentos como una estrategia para bajar costos del sistema de salud de un país. El Comité de Expertos de la OMS en Uso de Medicamentos Esenciales ha actualizado la lista modelo cada dos años desde 1977, y la última revisión se efectuó en noviembre de 1999. La lista modelo vigente (la undécima) contiene 306 principios activos y consta de una lista principal y una lista complementaria.
¿Qué pasa si los laboratorios se niegan?
Existen varias provincias con laboratorios en condiciones de envasar genéricos. En el caso de Santa Fe, está el Laboratorio Productor de Fármacos Medicinales que depende de la provincia. También la municipalidad de Rosario cuenta con un laboratorio.
También el Ejército Argentino cuenta con laboratorios equipados para "envasar" drogas.
Es decir que con poco esfuerzo en la Argentina se pude resolver el problema de los medicamentos para el 95% de las enfermedades. Ello siempre y cuando estemos todos decididos a resolverlo, si se quiere poner fin a este verdadero jolgorio y derroche.
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