Opinión

Menos concentración del ingreso y ampliación de la clase media

Entre 2003 y 2012, se registra una baja en la brecha entre el 10% más rico y más pobre de perceptores de ingreso, medida por ingreso individual per cápita. El rol de la asignación universal por hijo, central para esta disminución.

Entre 2003 y 2012, se registra una baja en la brecha entre el 10% más rico y más pobre de perceptores de ingreso, medida por ingreso individual per cápita. El rol de la asignación universal por hijo, central para esta disminución.

 

Por Artemio López para Télam

Una lectura de algunos datos de la Encuesta Permanente de Hogares y datos de Universidades Nacionales e Organismos Internacionales muestra las notables mejoras en el patrón distributivo nacional ocurrido en la última década, medido por evolución de la brecha polar de ingresos entre el 10% más rico y más pobre de los perceptores y analizado por el desarrollo del índice de concentración del ingreso GINI.

En efecto, en el lapso comprendido entre los años 2003 y 2012, la Encuesta Permanente de Hogares muestra una baja en la brecha entre el 10% más rico y más pobre de perceptores de ingreso, medida por ingreso individual per cápita, que pasa de 35,09 veces en el segundo trimestre del año 2003 a 25,3 en igual período del año 2008.

Luego de la implementación de la AUH en el año 2009, ya en el segundo semestre del año la brecha cae a 17 veces como se observa en este gráfico elaborado con datos del Centro de Estudios Distributivos Laborales y Sociales (CEDLAS) del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la Plata:

[ot-caption title=”” url=”http://municipales.org.ar/festram/wp-content/uploads/2013/05/51a49c9f9bf36_510x340.jpg”]

Continuando la serie, la brecha entre el 10% más rico y más pobre de perceptores de ingreso pasó a 14 veces tras la actualización de su valor del 25,9% en el año 2012, y disminuirá a 11 veces tras la reciente gran actualización del 35,33% , que ubica a la AUH en su más alto poder adquisitivo desde que se implementó en el año 2009, con una transferencia promedio por familia beneficiaria de $748 mensuales, transformándola en un complemento de gran progresividad en su focalización y de notable importancia en los ingresos de los hogares vulnerables, en particular ubicados en los tres primeros deciles de ingreso, los más bajos.

En efecto, para el decil 1 -el de menor ingreso- la transferencia de la seguridad social en general, y en especial de la AUH, representa el 25% del ingreso familiar; para el decil 2 representa el 15% del ingreso familiar total; y para el decil 3, el 11% del ingreso familiar. La progresividad de la transferencia de ingresos de la seguridad social se observa pues baja progresivamente hasta alcanzar el -15,4% en la cima de la pirámide de ingresos (esto supone queel 10% más rico de los perceptores de ingreso aporta un 15% más de lo que recibe de las transferencias de seguridad social).

[blockquote style=”1″]La brecha entre el 10% más rico y más pobre de perceptores de ingreso pasó a 14 veces tras la actualización del valor de la AUH del 25,9% en el año 2012, y disminuirá a 11 veces tras la reciente gran actualización del 35,33%.[/blockquote]

La notable reducción de la brecha entre ricos y pobres que estamos analizando mereció incluso ponderaciones de fundaciones internacionales insospechadas de oficialismo, como la Fundación Carter, como oportunamente se informara en Télam.

Con respecto a la evolución del coeficiente GINI, la mejora en su evolución es notable y se explica por la fuerte recomposición de los segmentos de ingresos medios, que se duplicaron en la década kirchnerista, pasando de 9,3 millones de personas a 18,6 millones, según el Banco Mundial, en su estudio “La movilidad económica y el crecimiento de la clase media en América Latina”, como se lee acá.

Aclaremos, antes de analizar los datos, que el coeficiente GINI, que es representativo del nivel de concentración sobre el total de los deciles de ingresos, resulta una medida estadística interesante para ser combinada y complementada con las brechas de ingresos que solo se calculan entre deciles de ingresos seleccionados, en el caso de esta columna la existente entre el 10% más rico y más pobre.

El valor del coeficiente GINI fluctúa entre 0 y 1. En la medida en que éste se aproxima a cero, refleja una distribución del ingreso más o menos igualitaria, es decir, una situación en la que todas las personas obtienen casi el mismo ingreso.

En sentido contrario, cuando el valor del coeficiente se aproxima a uno, muestra una distribución regresiva concentrada en pocas personas, acercándose así a una situación de desigualdad absoluta.

Aclarado el alcance del coeficiente, el gráfico que acompaña la columna muestra con base en el Ingreso Per Cápita Familiar (IPCF) la evolución del coeficiente observa una mejora en la tendencia a mayor equidad distributiva de que pasa de 0,56 en el año 2003 a 0,46 en el año 2009, para ubicarse en 0,39 en el año 2012.

En conclusión, se puede decir que tanto medido por brecha individual como por coeficiente GINI el lapso comprendido entre los años 2003 y 2012 muestra mejores niveles de distribución y menor concentración punta a punta.

EVOLUCIÓN BRECHA DE INGRESOS Y COEFICIENTE GINI – PERÍODO 2003-2012

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